El laúd de BACH

Bach y el laúd están estrechamente relacionados y más de lo que comúnmente se sabe. El mismo Kantor era propietario de un par de laúdes, dos lautenwerk, fue maestro de teclado y composición para los laudistas Johann Ludwig Krebs y Rudolf Straube y se relacionó con algunos de los más insignes tañedores de su época, tales como J. C. Weyrauch, J. Kropffgangs, el admirado Silvius Leopold Weiss e incluso Ernst Gottlieb Baron, quien conoce a Bach en una visita que realizara a Cöthen en 1720. Asimismo, y de acuerdo al Bach Werke Verzeichnis o catálogo de obras de Johann Sebastian Bach, las suites BWV 995 y BWV 996, la partita BWV 997, el preludio, fuga y allegro BWV 998, el preludio BWV 999, la fuga BWV 1000 y la partita BWV 1006a conforman lo que comúnmente se acepta como el corpus laudístico del compositor, en el que incluso el lautenwerk, curioso instrumento cuyo teclado pulsa un juego simple de cuerdas de tripa, tiene una supuesta participación.

Pero a las interrogantes de que si Bach sabía realmente tocar el laúd y con qué nivel de destreza, se superponen otras de mayor trascendencia: ¿fue realmente el laúd el instrumento destinatario de este singular grupo de piezas? Si es así, ¿por qué Bach escribió notas que están fuera de la tesitura del laúd barroco de 13 órdenes, el tipo de instrumento propio de su época? Y si el título de, por ejemplo, la suite BWV995 señala Pièces pour la luth à Monsieur Schouster par J. S. Bach, ¿por qué entonces el autógrafo está escrito en sistemas con dos pautas y no en tablatura, notación tradicional para los laudistas? Las respuestas a estas y otras tantas preguntas de similar índole son diversas, así como la soluciones a las muchas problemáticas que presentan estas pocas piezas para poder abordarlas con un solo instrumento de cuerdas pulsadas y sin alterar la afinación de algún par de cuerdas u órdenes.

Mas, y por otro lado, no debemos olvidar que la transcripción era sumamente frecuente en tiempos de Bach y el diestro laudista del s. XVIII, que debía ser capaz de interpretar tanto su música como la ajena, era especialmente hábil a la hora de adaptar y ofrecer soluciones alternativas a los problemas relativos a este ejercicio. Misma situación a la que se enfrenta el intérprete actual, quien además de sobreponerse a las incógnitas antes señaladas, debe intentar recrear las virtudes de aquellos insignes músicos del pasado y lograr una pieza idiomáticamente apta para el instrumento escogido, ya sea una guitarra, un laúd, un cello, un clave o una noble tiorba.

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Johann Sebastian Bach (1685-1750) – Allemande de la suite BWV1007
The lute music of J. S. Bach – Vol. 1

Pascal Monteilhet, tiorba
Virgin Classics, 2002