ENSAMBLAJES

Claudio Monteverdi sabía lo que hacía. Jamás pondríamos en duda que su Nerone, ossia L’incoronazione di Poppea es perfecta. Así todo, él mismo abrió el espacio necesario  para que cupiese uno que otro comentario ajeno, pero no de cualquier compositor. A Francesco Sacrati y Francesco Cavalli se les han atribuido diversos pasajes. Mas fue de Benedetto Ferrari el más significativo aporte para satisfacer las necesidades del compositor y dar así un magnífico cierre a las más de tres horas de declamaciones, recitativos y ariosos.

Durante varios siglos se pensó que don Claudio era el autor de “Pur ti miro, pur ti vego”, aquel tan espléndido dúo final, pero un sinnúmero de investigaciones musicológicas actuales, apoyadas en las fuentes musicales, la autoría del texto y los criterios estilísticos, han dado con una cantidad suficientes de pruebas respecto de la supuesta verdadera autoría, asignándosela finalmente a Ferrari. Pero, ¿por qué el cremonés intercalaría piezas de otros en su más ambiciosa creación para la escena veneciana? No por falta de talento, eso claro está. Sucede que hay algunas formas musicales que se ven gratamente beneficiadas con el aporte justo de esas notas propias de otra mano para hacer de una buena composición una grandísima creación.

De la misma manera como sucede con el vino. Qué bien le hacen esos mínimos porcentajes de esas a veces curiosas cepas a los más finos y clásicos ensamblajes tintos. Diez, cinco o cuatro porciento… por poco que parezca, cómo enriquecen a la mezcla final esos puntitos de sofisticación. A veces notas florales, otras algo más de estructura, rusticidad, a veces sólo para añadir un toque tan sutil de exquisitez que nos resulta apenas perceptible, pero ese mínimo aporte hace de un buen vino uno excelente y único. Y también están esos blends algo más misteriosos, fruto de esas mezclas hechas en el mismo viñedo y cuya composición exacta muchas veces nos es absolutamente desconocida. Sólo nos queda descubrir los encantos del vino resultante a medida que se muestra en la copa.

De este último estilo conviene destacar dos ensamblajes tintos de la viña De Martino, con ese “Old Bush” que tanta añoranza le añade a las etiquetas y al contenido de las botellas: Single Vineyard Limávida y Single Vineyard Las Cruces, dos perfiles de vinos similares en su esencia, pero tan distintos en su forma final.

Limávida es un ensamblaje de Malbec, Carmenère y Carignan que nace de un pequeño viñedo de secano de 2.3 hectáreas ubicado en el Valle del Maule y cuyas parras fueron plantadas hacia 1945. La añada 2009 es de un color rojo violáceo profundo, sumamente oscuro, como tinta china. En nariz ofrece notas a flores, cuero, tabaco, especias y frutos negros. En boca es tremendo, con una acidez sorprendente y unos taninos rudos y agrestes que delinean su inmensa estructura y no te dan tregua. Un ensamblaje potente, rústico, pero con la arrogancia propia de la juventud, esa que pide unos buenos y pacientes años de guarda.

Por otro lado, Las Cruces proviene de un viñedo que no alcanza las 3 hectáreas, también de secano, pero ubicado en el Valle del Cachapoal. Sus viejas parras, plantadas a mediados del siglo pasado, nos ofrecen una natural mezcla con una gran base de Malbec, una menor cantidad de Carmenère y otros mínimos aportes algo más esquivos respecto de su identidad. La cosecha 2008 se muestra de un color rojo intenso y profundo con matices violeta. En nariz manda siempre la fruta negra, pero con algunas notas florales, algo de especias y chocolate. Mas es en la boca donde se despliega todo su encanto, pues junto es esa tremenda fruta negra brota una acidez deliciosa acompañada de unos taninos sedosos y firmes. Un vino con una personalidad gigante, nunca intimidante y que te invita a otra copa. Para descubrirlo poco a poco mientras de fondo se escucha la L’incoronazzione di Poppea y disfrutarlo en plenitud junto al dúo que cierra el drama.

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Claudio Monteverdi (1567-1643) / Benedetto Ferrari (c.1603-1681)
“Pur ti miro, pur ti godo”
Teatro d’Amore
L’Arpeggiata
Virgin, 2009

[fotografía por Pablo González R.]